miércoles, 2 de noviembre de 2016
Corel Wine, presentación en Fórum Gastronómico
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit. Aenean commodo ligula eget dolor. Aenean massa. Cum sociis natoque penatibus et magnis dis parturient montes, nascetur ridiculus mus. Donec quam felis, ultricies nec, pellentesque eu, pretium quis, sem. Nulla consequat massa quis enim. Donec pede justo, fringilla vel, aliquet nec, vulputate eget, arcu. In enim justo, rhoncus ut, imperdiet a, venenatis vitae, justo. Nullam dictum felis eu pede mollis pretium. Integer tincidunt. Cras dapibus. Vivamus elementum semper nisi. Aenean vulputate eleifend tellus. Aenean leo ligula, porttitor eu, consequat vitae, eleifend ac, enim. Aliquam lorem ante, dapibus in, viverra quis, feugiat a, tellus. Phasellus viverra nulla ut metus varius laoreet. Quisque rutrum. Aenean imperdiet. Etiam ultricies nisi vel augue. Curabitur ullamcorper ultricies nisi. Nam eget dui. Etiam rhoncus. Maecenas tempus, tellus eget condimentum rhoncus, sem quam semper libero, sit amet adipiscing sem neque sed ipsum. Nam quam nunc, blandit vel, luctus pulvinar, hendrerit id, lorem. Maecenas nec odio et ante tincidunt tempus. Donec vitae sapien ut libero venenatis faucibus. Nullam quis ante. Etiam sit amet orci eget eros faucibus tincidunt. Duis leo. Sed fringilla mauris sit amet nibh. Donec sodales sagittis magna. Sed consequat, leo eget bibendum sodales, augue velit cursus nunc,
Un recorrido por Món Vínic, Barcelona
Tenía muchas ganas de ir a MonVínic, porque había oído acerca de algunas curiosidades que me resultaron llamativas, como por ejemplo la biblioteca especializada y la carta de vinos digitalizada.
Llegamos con mi hermana alrededor de la una, del jueves 15 de Septiembre, salió a nuestro encuentro una amable mujer que nos invitó a entrar en la majestuosa sala: tenue y cálida, alfombrada, íntima, envuelta en una hipnótica melodía jazzística.
Le dijimos que tomaríamos una copa y le preguntamos por la biblioteca, en verdad no sabíamos muy bien a qué íbamos. Nos comentó que ahora la biblioteca se usaba como despacho pero que averiguaría qué podía hacer por nosotras, así que nos invitó a sentarnos en las mesas de la entrada o en la barra, sitios destinados a beber por copas.
Pasado poco tiempo vino la camarera y nos enseñó la tablet, que nos pareció intuitiva y clara. La carta mostraba alrededor de 2 espumosos, 10 blancos, 1 rosado, 10 tintos y otros, vinos de jerez y dulces, acomodada por nombre del vino, DO, marca y precio por media copa y por copa completa, precios que iban entre aproximadamente 2,50 la copa a 15 euros o más. Lo cierto es que como nos explicó, los vinos van rotando todo el tiempo y las copas se van actualizando en el sistema, así puedes elegir entre un montón de posibilidades. A mi modo de ver creo que faltaban categorías relevantes en la carta, como la variedad de uva o el tipo de crianza. Nos pedimos: un Chablis Premier Cru de la Côte de Léchet del 2013 Daniel Dampt y una Garnatxa Blanca del Montsant del 2014 Orto Vins.
No teníamos la intención de comer y sin, embargo, el menú nos pareció asequible y apetecible… También hay que decir que la calidez del lugar y el personal te invitan a quedarte, ya que no te presionan para que bebas o comas, simplemente te dejan un poco que vayas a tu bola, pero sin descuidarte.
El menú vale 19,90 con una copa de vino incluida, agua, primer y segundo plato, y postre. Las raciones son medianas, y se sirven en plato de estilo rústicos, la comida no tarda en llegar y la elección de los sabores es buena. Pedimos ensalada de tomate, berenjena ahumada, pimiento rojo y caballa fresca en trozos, y de segundo un risotto de verduras y un tataki de ternera con puré de patatas. De postre un flan con vainilla, clavo, canela y nata fresca. Pan casero incluido. Luego hicimos una copa de la variedad Assyrtiko, poco corriente de encontrar aquí, de Grecia () que nos sorprendió por el retronasal pronunciado de mostaza, cosa que quedaba estupenda con el tataki de ternera. También tomamos media copa de una Pinot noir de Tasmania, un poco acuosa.
Estuvimos dos horas, la comida con las copas y el iva nos salió unos 53 euros. Tuve un pequeño problema con la tarjeta, y ellos esperaron que lo solucionara con tranquilidad, me ofrecieron sentarme en un sofá para realizar las transferencias, siempre con una sonrisa, incluso ya habían cerrado la mesa.
Como impresión final podemos decir que nos agradó mucho el sitio y el trato, la comida y el sistema que utilizan, seguro que volveremos. Lo único que puedo reprochar es que a veces con iluminación tan baja no se aprecian muy bien los colores y matices del vino, supongo que este sitio es más un espacio de placer que uno de cata.
Mi hermana hizo varias fotos de la experiencia que las compartimos en el blog en esta pequeña y humilde sección eno-gastronómica que hemos creado.
Espero que el artículo os haya servido y volveremos con más sitios de Barcelona en la próxima!
Salut!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
